¿Cómo se eligen los amigos durante la infancia?

La amistad es uno de los pilares fundamentales, durante la infancia y durante la adultez. En los primeros años de vida, los vínculos de amistad ayudan a adquirir y/o potenciar determinadas acciones sociales, como por ejemplo: compartir, jugar y divertirse.

La amistad es una relación con reglas propias, que el niño aprenderá de una sola manera: relacionándose, en estas etapas a través del juego. La emoción, las expectativas, la idealización depositada en cada uno de los vínculos que se establecen con los otros –los pares– responde también a un conocimiento que se adquiere a medida que se acumula experiencia en el juego de las relaciones, es decir, a medida que se crece.

¿Cómo se eligen los amigos? Los especialistas coinciden en que la familia es la base que deja marcadas las primeras y más importantes huellas, ya que en los amigos se reproducen esquemas y patrones familiares.

El vínculo más o menos amoroso que se establezca con los amigos tendrá que ver con esas primeras huellas aparentemente imborrables. Además, las maneras de ser de padres y madres organizan un marco o universo posible para los vínculos. La sociabilidad de los padres es proyectada hacia los niños durante la infancia.

De acuerdo a su historia familiar y su propio crecimiento, el niño vivirá la evolución de la amistad. Por ejemplo: a los 2 o 3 años todos serán sus amigos; al comienzo de la primaria ya tendrá un mejor amigo y entre los 7 u 8 años empiezan a formarse grupos un poco más amplios. Lazos que, luego, van cambiando hacia la pubertad y adolescencia.

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